La pluma estilográfica… ese precedente de los bolígrafos modernos que nutrió a tantos literatos y creadores de obras, y que todavía reposa en escritorios de grandes personalidades del mundo de la cultura que se niegan a avanzar con el carácter digital y frenético de la informática e Internet.
El principal precedente de la pluma es el cálamo utilizado en el antiguo Egipto. Las plumas más antiguas que se conservan datan del siglo XVIII, aunque se conocen intentos de plumas más básicas previa, datadas en el siglo X. La evolución de la pluma a lo largo de los siglos se ha caracterizado por la combinación de patentes.
Una de las partes más características de la pluma estilográfica es el plumín, que se sitúa en su parte inferior y se usa para distribuir la tinta directamente sobre el papel de manera estilizada. El plumín está elaborado con metal y siempre guarda cierto toque de estilo y diseño.

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