Os confieso que este nuevo post me ha costado más de lo habitual, fruto de una crisis creativa que me viene acompañando los últimos tiempos. Después de un tiempo de reflexión he encontrado interesante hablar de la gran evolución que han sufrido los bolígrafos en sus 80 y pocos años de vida.
Haciendo un poco de historia, la invención del bolígrafo se le atribuye a los hermanos húngaros Laszlo y Jorge Biro en 1938, cuentan que Laszlo, molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma, cuando ésta se le atascaba en medio de un reportaje, comenzó a buscar nuevas posibilidades y acabo patentando un prototipo que consistía en una lapicera a bolita con una tinta viscosa y aceitosa de secado rápido. Años después formaron la compañía Biro-Meyne-Biro, perfeccionaron el prototipo y lo empezaron a comercializar bajo el nombre de Birome. A partir de entonces el bolígrafo fue progresivamente desplazando a la pluma estilográfica como utensilio universal para escribir.
En 1951 el francés Marcel Bich entusiasmado con el invento, compró la patente a los hermanos Biro y le introdujo mejoras. En 1953 comercializó por toda Europa el Bic con un éxito sin precedentes, se trataba de un bolígrafo barato y desechable, que no ha cambiado prácticamente su diseño en los más de 50 años de existencia y del cual se supone que se venden más de tres millones al año. El mismo Bic que nos ha acompañado a muchos de nosotros en nuestra etapa escolar o universitaria y que usábamos para fines tan diversos como rebobinar cintas de casete o usarlo como tubo de lanzamiento de bolillas de papel.
La hegemonía del Bic solo se ha visto ensombrecida por la presencia de los Pilots, fueron creados por la empresa Namiki Manufacturing, fundada en 1918 por Ryosuke Namiki, y rebautizada en 1938 como Pilot. En los años 80 experimentó un salto cualitativo al aplicar a sus rollers sofisticados avances tecnológicos. En 1985 lanzó sus artículos-estrella: el V5 y el V7, con un mecanismo ultramoderno y eminentemente práctico.
Otros inventos revolucionarios fueron el Erase Mate o Replay, el primer bolígrafo borrable comercializado en 1979 por la firma norteamericana Gillette o el bolígrafo que escribe en relieve con tinta termohinchable creado por Gérard Pavard en 1985 el cual permite el dibujo y la escritura de invidentes.

Pero en la actualidad las evoluciones han llegado a su punto máximo, hoy día nos podemos encontrar con bolígrafos con USB, con lector de tarjetas SD o micro SD o hasta con una cámara oculta con la que realizar grabaciones secretas, el bolígrafo que siempre quiso tener el superagente 86, sueño de todo espía. Bolígrafos que memorizan lo que escribes como el modelo diseñado por Nokia o incluso bolígrafos para las parejas, cuya tinta es en realidad un liquido comestible de diferentes sabores como chocolate o fresa. También sirven como fuente de inspiración para vídeo-artistas, os dejo el vídeo.